Santísimo Cristo de la Buena Muerte

El Cabildo de Oficiales, reunido el 13 de abril de 1953, acordó la adquisición de una imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte que reprodujera, en la medida de lo posible, la del crucificado venerado en la iglesia de la Universidad de Sevilla, perteneciente a la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús.

Poco más de un mes después, el 23 de mayo, se formalizó el contrato con el escultor valenciano José María Hervás Benet, autor también de la Virgen del Primer Dolor y de la Santa Verónica de la Hermandad del Encuentro. Según consta en los libros de registro de la corporación, la talla fue contratada por un importe de 20.000 pesetas.

La imagen quedó concluida en 1954 y realizó ese mismo año su primera salida procesional. Su bendición tuvo lugar el 3 de abril en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Tras la ceremonia, permaneció expuesta en el presbiterio durante toda la semana, presidiendo los ejercicios espirituales de los Caballeros del Pilar.

Como señalan Sergio Cabaco y Jesús Abades en La Hornacina, la imagen sigue la estela de los grandes crucificados inspirados en Juan de Mesa, especialmente el Cristo del Amor y el Cristo de los Estudiantes de Sevilla. Presenta la cabeza inclinada hacia la derecha, un rostro que conserva el rictus del dolor y una anatomía de marcada fortaleza, si bien con un tratamiento menos minucioso de la musculatura que en aquellos modelos.

La cabellera y la barba, abiertas en el centro, caen en onduladas guedejas sobre la espalda, el cuello y el pecho derecho. El rostro, de acusados rasgos hebraicos, muestra los ojos y la boca entreabiertos, pómulos marcados y la frente lacerada por las espinas, aunque carece de corona tallada.

La anatomía transmite tensión y solemnidad: los brazos permanecen firmes, resistiéndose a caer por el peso del cuerpo; el tórax es amplio, el vientre aparece contraído y la cintura se estrecha antes de dar paso a unas piernas dispuestas frontalmente, con el pie derecho sobre el izquierdo. Completa el conjunto un sudario sujeto mediante un cordón y anudado a la cintura formando dos característicos lazos.

La policromía presenta carnaciones cálidas y un tratamiento contenido de las huellas de la Pasión, reforzando la serena intensidad que caracteriza a la imagen.

La cruz sobre la que se dispone actualmente la imagen no es la original. El primitivo madero fue sustituido en diciembre de 1995 por otro de sección cilíndrica y aspecto arbóreo, realizado por José Lucena con motivo de la restauración que llevó a cabo sobre el crucificado.

Posteriormente, en septiembre de 2007, la Hermandad incorporó una nueva cruz, obra de Francisco Verdugo, que es la que conserva en la actualidad. Tallada en madera de cedro, presenta unas dimensiones mayores que la anterior: el stipes alcanza los 3,70 metros de altura y el patibulum los 1,80 metros de longitud. Aprovechando esta intervención, también se restauró el sistema de anclaje de la imagen a la cruz.

En 2023, el restaurador sevillano Pedro Manzano Beltrán visitó la Hermandad para llevar a cabo una inspección técnica del estado de conservación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Tras el examen de la imagen, emitió un informe en el que constató su buen estado general de conservación, formulando diversas recomendaciones de carácter preventivo destinadas a garantizar la adecuada preservación de la talla en el futuro.

 

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